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Juan Sánchez/Cuarta Columna/VMPress.

Le puede pasar al más bragao: se queda tu mente en blanco y no ves la salida al oscuro callejón por falta de ideas. Pues sí, a servidor también le pasa, ¿o es que pensáis que las buenas ideas brotan cual fragosas mariposas o capullitos de alelitos en la suave pradería de los sueños bobos?, pues va a ser que no. Las ideas llegan tras muchas horas de trabajo. Como decía el gran Picasso: “Cuando llega la inspiración siempre me pilla trabajando”. Es por ello, solían zascandilear los del ‘martes y trece’, es por ello que nada hay mejor que currárselo mucho antes del parto genial. Y si llega el famoso ¡eureka!, que nos pille trabajando en ‘ello’. Pero currando de veras, no de boquita de piñón político en alguna ‘reunencia’ de algún comité de algún invento por inventar en alguna comisión de cierto proyecto que, si paren machos y no son monórquidos, se podría empezar a pensar en aprobar lo de currar un poquito que para eso nos pagan muy bien los sufridos cotizantes, y después…

Y bueno, luego pasa lo que suele pasar. Que no pasa na de na, y se aproximan nuevas elecciones y hay que enseñar los logros políticos y no quedar cual tontucio o golferas contra el pueblo –Golfo-Tonto, y viceversa, con idea fija de llevarse la pasta de patitos, ocas, gansos o gansas, y demás-. Se les hace el ojete pesicola, y corren que se las pelan, y viceversa. Todos son buenísimos mientras no se demuestren sus corrup-telas marineras. De demostrarse, que se suelen demostrar, les importa un pijo muy crudo, que para eso tiene bien apretados los cojones del pueblo dios mediante una mayoría electoral, ¡no te jode!

Se aprietan los machos y las hembras en despachos hasta ahora nulos de actividad. Y la frenética hoja de ruta está que echa humo de un tabaco muy especial, y los carretones de prisa se amontonan en la puerta oficial. Se desbocan los caballos flojos, los gorrinos de confianza y unos periquitos ultramarinos vuelan de flor en flor entre el alborozo de una campaña electoral, y tal. Y te jiñas una miaja más, se te van las mortecinas luces entre lágrimas y suspiros en el tazón excusado. No valen excusas, y eso que has hecho una iguala con el tío del papel pal culo y te sale por dos duros; pero duro, lo que se dice duro, no vas a soltar lastre hasta renovar tus votos de mentiroso reincidente en las que se avecinan. ¡Qué estrés, por Dios!

Pintan monas electorales y soplan vientos renovables a ‘toa priesa’. Intentas pensar lo impensable para salvar esa zona de guerra donde la espalda pierde su ‘pundolorido’ epígrafe. Tu plebeyez asoma un morro con algo blancuzco espolvoreado: espoleando el azar con otros mil machacantes. Te ves nuevamente en el arroyo de los currantes. Qué cosa más vulgar para un politicastro de medio peo, piensas. ¡Al fin piensas!, no se puede consentir.

Hay un periodista joputa que te lleva frito. El cabrón no suelta la presa, ni se compra ni se vende, no existe en el mundo dinero para comprar los quereles de un ‘trastornao’ verdadero. Lo has intentado: y fracaso al canto. Ahora ya conoces la leche que se gasta, y no vas a dejar que te joda el invento de mamar del convento: -me cago en el líquido elemento blanco y en botella que alimentó al tal tormento- perjuras mientras relees el último artículo del interfecto. -Vamos, y se deja algo en el tintero el muy cabrón, ¡vamos!, no tendrá otra cosa que publicar el hijo de Satanás-, piensas, y tu mente sembrada de algodón en rama iberoamericana, está al borde de un ataque de cuernos oficiales.

La mirada carroñera se revela en tu fondo de armario. Es hora de salir de caza: buscar incautos con chorrera idealista, con pesares y pensares de pura raza trasquilada por la puta crisis. No alineados en la avidez o la ‘golosina’ que tanto te gustan. Es la hora de saltar la tapia ajena y robar sin miramiento, caiga quien caiga. Eso qué más dará. Alguno saldrá, y por lelo picará. Y volveré a ganar, y a trincar de la saca. Engañaré a los borregos una vez más, ya verás, ya lo verás… Y es entonces cuando la cagas en grado superlativo… político enemigo mío: “Mil ojos tiene la noche”…

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