comedor-social-umbral-pobreza--644x362
Cola de espera en un comedor social

JJuan Sánchez/Opinión/Cuarta Columna.

Solo quisiera saber una cosa: ¿son conscientes esos que deciden nuestros destinos del daño y el padecimiento que han generado en este país? No, no voy a responder yo mismo a la pregunta. Ni tú debes hacerlo, lector. Es un guante que dejaremos tirado sobre la arena de ese circo llamado política. Ahí queda, por si alguno de ellos tuviese el valor necesario, y la humanidad obligatoria, para responder a esos millones de ciudadanos cuyas vidas han sido demolidas por esta política de los miserables.

Existe un término entre los profesionales de la psicología: ‘Impregnación’. Define justo la empatía, la implicación de dichos sicólogos en la enfermedad de sus pacientes. Exceso de celo y sintonía con los enfermos, que va mermando su neutralidad, su objetividad profesional, hasta anular sus conocimientos para ayudar a los demás. Es entonces cuando necesitan de profesionales amigos a quienes contar y pedir ayuda para ‘limpiar’ su mente y sus sentimientos de esa corrosiva ‘impregnación’…

En algún artículo, quienes realmente sentimos lo que escribimos, nos dejamos llevar por una cierta ‘impregnación’ externa, empática, sintónica, con el malestar y la ruina social dónde hemos ido a parar casi todos. Personalmente, hay veces que se nota mucho más. Sobre todo cuando el dolor aprieta demasiado en seres muy cercanos a este servidor. Es entonces cuando salto al ruedo de las letras armado de capa y espada decidido a matar a la bestia que nos torea. Y no miro donde disparo, incluso, hay veces que me paso bastante en el ejercicio crítico: obligada misión de quién se implica hasta la médula y pone su propio corazón a disposición de los más débiles, los más lacerados por la vida, los más olvidados por esa otra sección de interventores de la realidad: los políticos impasibles.

Pero hoy he recibido una gran lección. Una consulta con mi psicólogo particular, ese que solemos llamar pueblo llano. Es en el propio tejido social en las callejuelas más humildes de esta nación dolorida, en los corazones de quienes poco o nada tienen, y poco o nada pueden ya perder, donde anida la esencia misma de la humanidad. Son ellos los que satisfacen su apetito de solidaridad entregando al más necesitado aún que ellos mismos, lo poco que les sobra, y sobrar es un verbo poco adecuado cuando el puchero se llena de arroz viudo cocinado deprisa para no pasarse en la factura del gas, y ese poco es ante todo voluntad. Es ayuda en igualdad de penas, es recibir mucho más de lo poco que se puede dar. Es saber que aquel que se entrega recibe inmensamente más que quien recibe. Es descubrir el gran secreto de la vida. Pues la vida no es otra cosa que darse a los demás. Esa ha sido mi dura revalida vital.

Por ello, he de pedir perdón a quienes haya podido ofender con mis palabras. Esta nación es cojonuda, en su gran mayoría. Es justo en la minorías que atesoran nefastamente la opulencia del poder y despojan a la gente humilde de este país de una sonrisa, de una vida normal, de una esperanza para seguir viviendo, es justo en esa mínima minoría de miserables y rapaces carroñeros, donde habrían de acabar todas las saetas que lanzamos al vuelo en esos momentos de desesperación que cada día se hacen más presentes. No os quepa duda que allí habrán de hacer diana, y allí se redimirán todas las penas.

1

Me siento muy orgulloso de pertenecer a este pueblo español tan cojonudo. Me siento dignificado por su solidaridad. Es toda una lección de vida ver en directo en una televisión pública, la ingente cantidad de humanidad que porta en su interior este grandioso pueblo español: en el programa “Entre todos”, en TVE, presentado por esa gaditana extraordinaria y gran persona, Toñi Moreno, y su excelente equipo de profesionales. La pregunta es obligada: Si acaso vieran este programa quienes han desmantelado nuestra nación, ¿se les caería la cara de vergüenza? Son muestras espontáneas de bondad, de buena gente, de la ‘plebe’ más necesitada que lucha por seguir adelante, por no perder el camino de su humanidad.

Gracias y perdón a todos si me paso de ‘tueste’ alguna vez, mis intenciones van a veces llagadas de acidez personal, pero no dejarán jamás de ser simplemente humanas: bendita ‘impreg-nación’¡¡Entre todos, somos cojonudos!!

Toñi Moreno, presentadora y alma conductora del programa "Entre todos" de TVE
Toñi Moreno, presentadora y alma conductora del programa “Entre todos” de TVE
Anuncios