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– Ánima de Trabuco –

JOpinión/Mazarrón/Juan Sánchez.

A ver si nos vamos aclarando. Que la gentuza que se mete en política no va con buenas intenciones; ¿lo ves o no lo ves claro? Que jamás han pensado servir al pueblo. Antes bien, su intención es convertir la credulidad popular en herramienta para su plan personal. A la evidencia me remito una vez más. Que no son trigo limpio es una forma muy suave de declarar su intencionalidad política. Que tenemos memoria de pez, y ellos se encargan de repescarnos una y otra vez. Que no hay elecciones sin un montón de buenas intenciones que, obviamente, se olvidan una vez ejecutada su estrategia de asalto al poder. Pero seguimos picando hasta la cencerreta y siguen descojonándose de nosotros. Una vez, otra vez, y otra vez. No aprenderemos jamás…

A nadie escapa que los partidos políticos son esclavos del compromiso con los amos de la pasta. Los mismos que financian sus campañas electorales, viciadas desde la cuna por condición del ‘financiero’ para que el señorito de turno vea realizado su sueño de ser alcalde, consejero regional o presidente de esta nación de tontos de baba. Ahí están los casos conocidos, de los desconocidos no hablamos porque son desconocidos, de cajón, de momento. Asuntos tan turbios y flagrantes como el ‘Caso Bárcenas’ y la financiación ilegal del partido popular; implicado más que presuntamente al presidente de la nación. Pero no pasa ná, qué pijo va a pasar en una nación de gente sin sangre. Na de na.

Y deja a un lado la derechona de toda la vida del caudillo bajo palio y mira hacia el lado siniestro de la política ibérica. Esto es para detener el convoy de inútiles con merallas de chocholisto en medio la autopista hacia el infierno, y ponernos todos a mear sin echar ni gota. Sin en las huestes fascistas de rancio abolengo se dan getazos por coger el mando, no te digo na de los ‘obreros’ –Sí, por los cojones de Pablo Iglesias- con histórica frustración y el ansia viva de soltar aquello de: ¡Usted no sabe con quién está hablando! Socialistas de palo y pedrá, más bien chocholocos con mucha incontinencia trincona, y muy poca vergüenza. Lo de obreros -mera suposición y adorno de salón para chingar currantes despistados y demás ilusos de buen corazón- mejor lo dejamos para el anecdotario de las mamandurrias variadas.

Ya en elecciones pasadas hablamos de asunto similar. A renglón seguido, salieron al quite los aparatos de organización de los partidos y desinformación ciudadana, cómo no, y nos echaron carretones de mierda encima a quienes osamos dejar al descubierto su bonico jueguecico. Imagino que, ya estarán poniendo en marcha su maquinaria de alelar aún más a los borregos, nosotros, los ajenos pero sufridores de su apestosa gobernabilidad. Imagino que estarán haciendo acopio de posibles e impasibles. De convenios y contratos, de partes contratantes y partes contratadas. De siervos sumisos y ciervos dañinos. De lameculos a destajo y vividores variopintos. De intereses interesados en ponerlos al mando y bienmandados encargados de limpiar los trapos sucios interinos. Pura metodología del cabrón con pinta y pasta y el ambicioso que se deja meter mano por la retaguardia en esa casa de lenocinio -club de putas, y de sus hijos- llamada política.

Se habla de movimientos de protesta ciudadana que son poco menos que hordas de Satanás venidas al mundo de los políticos buenos. No existen políticos buenos, eso de entrada. Se nos dice que ir contra lo establecido es una solemne aberración, una revolución de trastornaos, guerrilleros, libertarios, gente que quiere el caos, la barbarie, el Apocalipsis de nuestra magnífica sociedad. Servidor no cree que esta sociedad sea un modelo de convivencia. Servidor cree que tal y cómo están las cosas, y precisamente porque las cosas están tan rejodidamente mal, se hace necesario, ineludible, inaplazable, un cambio de dirección social. Servidor no está solo en este sentirse fatal, la gran ‘mayoría silenciosa’ comulga con igual mala hostia de desencanto y padecimiento personal. ¿O no?

En las pasadas elecciones municipales muchos apostamos por un giro en la política local. Creímos de veras aquello de: “Solo Personas y soluciones”… ¡Por los cojones! Lo de personas no lo tengo muy claro. Bueno, sí, siempre que un mendrugo pueda ser ‘persona’… Lo de soluciones está clarísimo: ¿Quién se ha solucionado la vida padre durante cuatro años? Por eso digo. Entonces convecinos, ¿nos echamos unas risas? Pues a servidor no le hace puta gracia, la verdad. Les pagamos como marqueses por tocarse el pijo, y ¿dónde está la risa? Tres años a la vista, y han sembrado las calles de Mazarrón de vacío, de ausencias, de carencias, de pobreza, de penas, de sufrimiento, de falsedad, de traiciones, de inseguridad… ¿Dónde está la risa? No son ni peor ni mejor que lo anterior, sencillamente no son. Ni están, ni se espera su tan cacareada entrega por y para el pueblo.

A veces nos preguntamos: ¿Qué bicho tendrá el sillón que parasita a tanta lumbrera? ¿Y quién redactó el contrato oculto en su mesa de mando? Tener la irrepetible oportunidad de sacar a Mazarrón de la ruina social y dedicarse a todo lo contrario, ¡manda güevos! Y venga, ¡cachondeo! Recuerdo una frase de hace algún tiempo: “El mejor alcalde: ¡el pueblo!”. Indiscutiblemente, sigue estando de rabiosa actualidad. Pero venga, va, echemos unas risas…

Publicado en La Voz de Mazarrón – Juan Sánchez – 17/1/2014

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