Revolucionarios

Advertencia: “Políticos y similares abstenerse de leer este artículo, no sea que sufran un ataque agudo de vergüenza y se den cuenta que están dónde están para servir al pueblo, ¡NO para hacerse ricos! Ojo al dato”

JJuan Sánchez/Opinión/La Voz 6/12/2013.

Dice Jordi Évole en unos de sus tweets: ‘La prensa, los periodistas hemos perdido todo: Incluso el miedo’. Servidor firma y reafirma dicha observación de este genial comunicador de ‘desparpajo’, cara e intenciones implicadas siempre y entregadas a la ciudadanía. Un tipo ‘molesto’ para una minoría chulesca, pero cojonudo para el resto de personas de veras. De los pocos que se juegan lo que hubiere menester para poner en un brete al merecedor de tal ‘honor’, y destapar la mascarada de demasiados sinvergüenzas con posibilidades y ‘contactos de rancio abolengo’ cómo para irse de rositas tras la tremenda fechoría. ¡Con un par!, si señor, tal cual hay que decir las cosas: en toda la trompa de la gentuza, y siempre ¡sin miedo!…

Al hilo de ese tweet, engánchome cual vagón de cola, y por ser el penúltimo ‘trastornao’ en llegar a la estación con libertad de expresión y, sin miedo, me incorporo a ese convoy guerrillero de opinión ‘libertaria’, sin pelos en la húmeda. Nos llaman locos, dementes, suicidas, revolucionarios y otro rosario de lisonjas que sacan los rubores ‘coloraos’ al más bragao en la lidia con los hijos de la gran Putifina (Reverso tenebroso de la dulce, bella y deseable si eres un pitufillo cualquiera, ‘Pitufina’). Nos halagan, nos mandan jamones 5 jotas (De jódete) por Navidad. No paran de usar sus influencias, y los comemieldas en nómina, para sazonar su vidorra insulsa con gilipolleces multidisciplinares. Y eso nos llena de tal orgullo profesional, que algunas mañanas nos despertamos con el banderón de enganche enhiesto al soñar con ellos. Cosas de la naturaleza humana y sus ‘resortes’ descontrolados: y una salud ¡brut nature!

Pero claro, somos unos revolucionarios-trastornaos porque no se nos pudo comprar, porque ¡no estamos en venta!, lógico. No como algunos que tienen el hojaldre cual bebedero de avestruces bocones de tanto agacharse a por el jabón en la ducha del amo. Lo peor es que su ‘tarifa’ es de esas ‘out-let’, de saldo vamos, que ni siquiera se preciaron bien a la hora de hacer el ‘truco o trato’ en la noche del halloween pesebrero. ¡Pero pijo!, ¿es que no tenéis un convenio laboral para ‘chupacirios’ y otras cosas que estáis pulimentando? Ves tú, eso os pasa por no apuntaros al sindicato de los tíos con los ovoides bien puestos. Además de venderos ¡barato, oiga, barato!, no tenéis ni un horario regulado, ni gastos de representación, ni manutención, ni siquiera os subvencionan la vaselina ‘oftalmológica’ para el tercer ojo de ‘Anubis’. Pobres diábolos, juguetes rotos del amo. Pero sarna o esclavitud no pican en depende que parte de la anatovuestra, claro.

Además, somos trastornaos porque develamos el ‘arcano de su suerte’. Porque alumbramos al ciudadano sobre los misterios que rodean al ‘amo del juego’. Porque mostramos sus miserias humanas de alto copete. De esas que se gastan en una tarde lo que un currante tarda meses en ganarse dando el callo de sol a sol, mientras el señorito se beneficia a la putiplista de mil pavos, o dos mil patos, o cuatro mil gallinitas caponatas; son cantidades equivalentes e intercambiables en el mercadillo de los vicios a ‘to pijo’. Somos revolucionarios porque defendemos al pueblo exprimido por ellos, y nos revienta ver a tanto sinvergüenza despilfarrando lo embolsado mediante el torticero ideario de ‘prestidigestación’ popular. Un pueblo embarazado de miseria y el señorito en las Bahamas jugando a ser un tío importante. Una maravilla de ser humano, un políticucho intachable. No hay más que ver los resultados en su propia jeta: ese aire de inteligencia y superioridad, esa mirada penetrante (Y menos mal que penetran algo de algo), ese porte galano, seguro de sí mismo, arropado por sus ‘aléteres’ incondicionales (Aléteres’ igual a ‘adláteres’, pero con alas: ¡¡los que mariposean alrededor del amo!!), por no decir lameojales. En fin, no hay en el mundo del señorío pueblerino quién moje la oreja a ese elemento primario. Salvo los ‘trastornaos’, claro. Se les pone mote y traje de mierda a medida, y se corre la voz entre marujas y marujos que se encargarán de amargar al ‘elemento incontrolao’.

Lo malo, amigo, sí, ¡por los cojines amigo!, es que tan ladina técnica de embarrar de mierda a quién estorba a tus planes de control y dominio de los ‘borregos’, lo malo es que esa calle tiene una doble dirección… ¡Y dónde las dan, las toman! En este caso, con las verdades que tanto tiempo les ha costado borrar de ese patio de recreo para sus jueguecicos, que nosotros, los descontrolaos, llamamos: ¡PUEBLO!

Como conclusión una apreciación impersonal: Deben estar muy orgullosos de sí mismos esos elementos corruptores de párvulos democráticos. Deben estar tan orgullosos de sí mismos que cada mañana, al mirarse en el espejo mágico de su poder, se ven cual semidioses todopoderosos. El dinero es su herramienta filosofal para formatear traidores, vende-pueblos y pendejos, y eso hincha su orgullo de tal modo que no pueden ver la realidad del cristal oscuro donde se contemplan: ¡Asquerosos, Cobardes, Babosos… Patéticos!

La Voz del Guadalentín- Juan Sánchez – 6/12/2013

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– Salvados – Pérez-Reverte / Jordi Évole –

“El ciudadano educado tiene mecanismos de defensa para cambiar el mundo”

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