“Ley Mordaza: El Sistema se defiende a la desesperada”

JJuan Sánchez/Opinión/Cuarta Columna/VMPress.

Son la seis de la mañana. Acabo de tomar mi primer café. Café ‘puchero’, de los que saben a gloria tras una larga noche de insomnio. Pensando en los seres cercanos, en los malos tiempos que nos ha tocado vivir. En los amigos que suman momentos dolidos, en aquellos otros que van restando ilusión a nuestra vida al verlos escabullirse tras la sombra de lo que figuraba como amistad. Época de salvar el culo. Tiempo de sobrevivir al coste que sea, y sacrificar lo ‘superfluo’, digamos así. Y parapetarse tras la justificación de lo injustificable. Tiempos de clarear el balance de la realidad cercana y poner al descubierto la debilidad humana. No se les puede condenar por ello. Somos una raza de cobardes, y así nos comportamos y evidenciamos…

Son las seis y algo más de la mañana. El café ha despejado mi mente. Suena una canción olvidada en alguna parte; una aparatosa limusina yanqui se desplaza por el desierto de Nevada camino de Las Vegas: la ‘gran tragaperras’, insaciable. Eso me da que pensar. No es por casualidad que se unan ambas sensaciones mentales. Dios no juega a los dados, y si lo hace disimula muy bien. ‘The End’ (The Doors), aquella melodía sicodélica en la no menos hipnótica y sincopada película sobre la raza humana y sus contradicciones, tan bien justificadas por el sistema. La hipocresía de existir en este infierno que entre todos damos por conveniente y necesario: “Apocalypse Now”.

La imagen del poder en camino hacia su guarida asalta mi mente como una revelación. Es la película de nuestra actualidad. El derroche vaga por el desierto de la ambición camino de su propio tormento, de su propia destrucción. Las Vegas, ese escaparate del disparate, el desenfreno, la inanición del espíritu humano que rellena sus vacíos con materia en estado de descomposición. El sistema que se desmorona entre fuegos de artificio, fatalidad y fatuidad. Otra vez la hipocresía del devenir en los instantes previos al final. La jactancia entre escombreras, poblados de chabolas y pancartas que rezan y resisten en unas calles vacías de solidaridad. Caminan los condenados al paso de la Santa Compaña, caminan en procesión las almas de lo que fuimos en busca de la propia redención. Pero no la pueden encontrar, a no ser que sean ellos mismos quienes reinventen la realidad. Implicarse o desaparecer. Asumir la sordidez de nuestra existencia y la falta de responsabilidad que han compuesto esta sinfonía del infierno en la tierra: formar parte de nuestra vida o asumir la condición de esclavitud. Resignarse o luchar, incluso perder para ganar en responsabilidad. Batallar por el mero hecho de sentirnos vivos, libres, humanos, o reconocer nuestra condición de alimañas cobardes y rastreras. ¿The End?…Solo es el principio de lo que ha de llegar.

El sistema reacciona. Es lógico, era de esperar. ¿O es que seguimos creyendo en los reyes magos? Nada se logra sin lucha. Sin esfuerzo, sin sangre, sin mártires. Nada es gratuito, ni las tragaperras dan el premio sin habernos sacado hasta los higadillos. El sistema se revuelve contra los contrarios. Se promueven leyes injustas, pura cobardía y pavor ante la inminencia del cambio. ¿Qué pensáis? ¡Están cagaditos de miedo! Y se les nota. La gran vida que han llevado durante siglos de dominio y control del mundo se está desmoronando ante sus propias narices. Es un momento de inflexión en la humanidad. El momento que ha de marcar una nueva hoja de ruta para el hombre. Y ellos lo saben, lo analizan, estudian sus posibilidades de éxito, y son muchas. Hay que corromper toda manifestación de ‘la contra’. Los revolucionarios que exigen el control del mundo. Los ‘parias’ que han despertado del eterno letargo de sumisión y servicio a los vicios del poder. Leyes ‘mordaza’ que ahoguen la voz de la calle. Leyes para el terror de estado. Para tranquilidad del sistema. Para seguir con el tráfico de vidas humanas y su cotización en bolsa. Ellos lo saben y se defienden a la desesperada. Llega el fin… y es el principio de algo nuevo. “This is The End my friends”…  4/12/2013

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