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JOpinión/Social/Juan Sánchez/VMPress/4ª Columna.

Esta nación es la pura descojonación. Una burla real maquillada de democracia. Democracia por allá por los argamandijos molineros. Intentan convencernos de que vivimos en el mejor sistema social, y utilizan ese argumento cual terrorismo chapero para colegir dispares cataduras amorales y renglones políticos tuertos con costra monoteísta, correligionarios todos del mismo becerro a-dorado. Cotorritas papilleras del capital, represión y vuelta de tuerca al manido guión de pandémica resignación. Calles como sembrado de rabia explosiva y sosiego amartillado, desactivados, por ahora, por los artificieros de la indignación social. Pendones de humo falaz en el Olimpo del vil metal. Quincalleros de la esperanza del país a cambio de la gloria propia, de pasar a la historia como salvador antipodista y necio. Mesías amaestrado para crucificar a todo el pueblo pagano: ganado sumiso, meros paganini…

“El miedo es la pequeña muerte que mata la mente”. No tendré miedo de exigir mi vida. No tendremos miedo a reclamar aquello que por naturaleza nos corresponde: ¡ser tratados como seres humanos! No tendremos miedo de romper las cadenas, los miedos sembrados en nosotros como medida de control y esclavitud. Ellos no son los dueños del mundo, todo lo contrario, ¡el mundo es nuestro!, ellos son meros usurpadores, burdas réplicas de la justicia y la libertad. Una crisis de diseño y encargo para los truculentos negocios de cuatro chacales pardos. Mentiras disfrazadas de democracia para justificar su sangrante liderazgo. Democracia minimizada en su paz y estabilidad publicitaria, farfulla folletinesca que engancha y arraiga en el desconocimiento: ¡en el miedo! Negociantes del pavor y el holocausto, mercaderes del exterminio y la mugrienta contaminación mental.

Un país, un mundo de dos dimensiones. A eso se reduce todo. No hay más. Sudor o champagne. Arroz o caviar. Luz u oscuridad. Dolor o lubricidad. Verdad y mentira son la misma ‘cosa’. Demasiados sentimientos puros manoseados por seres inmundos. Demasiados ideales muertos en el sendero de la historia: solo un instante en el ‘perpetuum móbile’. Un instante perverso, premeditadamente pervertido por aquellos que nos han traído hasta esto. Aquellos que han traicionado a la humanidad. Que han roto nuestros votos y su juramento. Un juramento de hipócritas, déspotas y lacayos de la maldita dominación. Esa maldad que antepone el capricho de uno solo a la subsistencia de una nación, de un mundo entero. Y se dicen líderes democráticos. Se erigen en presidentes de la nación. Se llaman representantes del ciudadano. Se autorizan (legislan) como guías del camino y el tiempo. ¡Que asco!

Me asalta la nausea una vez más. No es bueno ver más allá. Nadie debería ver al otro lado. Por eso prefiero ser aprendiz de cordero, sin miedo, y vivir mientras viva. Mucho mejor que convertirse en una fiera salvaje más feroz que ellos. Predador receloso o payaso trampero, cazador emboscado o estepario alimañero especializado en desenmascarar y abatir sin piedad a esos lobos sarnosos, esos ¡perros carniceros!, los que traen el infierno…

"El infierno de Dante"
“El infierno de Dante”

“El miedo mata la mente”

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