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Marina de Cope

Las reflexiones de Domingo Jiménez Beltrán sobre el intento de urbanización de Marina de Cope… casi once años después.

Región/Medio-Ambiente/Miguel Ángel Ruíz.

Puesto que hoy se clausura el proyecto Rethink Marina de Cope, quizá sea un momento oportuno para leer con atención el artículo que publicó el 8 de enero de 2003 en La Opinión el ingeniero Domingo Jiménez Beltrán (exdirector de la Agencia Europea de Medio Ambiente, exdirector del Observatorio de la Sostenibilidad en España, vicepresidente de la Fundación Renovables, entre otros muchos cargos, y Premio Nacional de Medio Ambiente 2007). Hablando el otro día con él sobre la situación legal de la Marina de Cope y la puesta en marcha del Plan de Ordenación de Recursos del Parque Regional,… me recordó este largo texto (casi 2.000 palabras), que anticipaba algunas de las causas por las que pinchó la burbuja inmobiliaria y, con ella, el megaproyecto turístico del Gobierno regional. Sentencia del Tribunal Constitucional aparte, claro. En mi opinión, solo quedan desactualizadas las referencias al desarrollo de Covaticas (Mazarrón), al que renunció al poco tiempo la Comunidad Autónoma. Aquí os dejo su artículo:

Plan del Litoral: ¿una oportunidad fallida?

Domingo Jimenez Beltrán
Domingo Jimenez Beltrán

Por Domingo Jiménez Beltrán

A finales de septiembre pude ojear los documentos de las Directrices y Plan de Ordenación Territorial del Litoral de la Región de Murcia y de las Actuaciones de Interés Regional de Covaticas y Marina de Cope. Dada su trascendencia para el futuro de la Región, que siempre he considerado prometedor, me apresuré a analizar el Plan y trasladar mi opinión personal al Gobierno de la Región de Murcia, con el ánimo no de polemizar sino de contribuir con propuestas a mejorar el Plan y convertirlo en un instrumento para un desarrollo más sostenible para la Región, tal y como el Ejecutivo murciano no deja de pregonar y lo ha hecho constar en el objetivo de este Plan y en su llamada Estrategia Ambiental para el Desarrollo Sostenible.

Y recientemente pude congratularme con la noticia de que el Plan va a sufrir cambios significativos después de los procesos de consulta. Ante este panorama prometedor me pareció oportuno contribuir al proceso haciendo pública mi opinión. Felicito al Gobierno regional y a la Consejería de Turismo y Ordenación Territorial por haber abordado al fin un plan de ordenación donde imperaba el desorden y la especulación en multitud de proyectos espontáneos. A mi felicitación uno mi admiración por pretender la calificación de ‘sostenible’ para dicho Plan y para las actuaciones concretas de Marina de Cope-Lomo de Bas y de Covaticas, que además se declaran de interés regional, como no podía ser menos al ser, según la propuesta, elementos centrales en la ejecución práctica de un plan tan ambicioso, que comprometería el futuro de la Región para las próximas décadas o, según acabe, siglos.

Y ahora mi sorpresa al leer los textos sometidos a información pública. ¿Cómo es posible que los contenidos y las actuaciones propuestas se aparten tanto de las intenciones y ambiciones políticas declaradas? No sé ni cuando ni dónde, en el desarrollo del Plan, se han trucado o escamoteado las intenciones que se enuncian al principio del mismo y que responden a la agenda, que me consta, del presidente Valcárcel de hacer de Murcia una Región pionera y señera en el desarrollo sostenible, y que le ha llevado a comprometerse personalmente en temas críticos como evitar el cierre de La Manga por el norte, o a que el maltrecho Mar Menor sea un día Reserva MAB de la Biosfera, o a que no se urbanizaría la franja costera murciana todavía no invadida.

No sé dónde ha ocurrido esta transfiguración, pero el resultado, si las consultas públicas y el debate político y sobre todo la reflexión del Gobierno regional no lo apañan, es un plan que no hace honor ni a las ambiciones pregonadas ni a lo que una región y una población como la murciana se merecerían en el futuro. El Plan toma como elemento de partida la necesidad de responder al contraste en tipo y nivel de desarrollo entre la parte litoral sur-occidental de la Región, la más cercana a Almería (Águilas, Mazarrón y parte de Lorca y Cartagena), más agrícola y con zonas ‘vírgenes’ para el turismo, y la oriental, más cercana a Alicante (Cartagena, San Javier, San Pedro del Pinatar) más turística y con más desarrollo y rentas, y de responder a este contraste potenciando el turismo y actuaciones territoriales, aparte de las infraestructuras, que tiene la virtud de reunir las dispersas iniciativas y proyectos en curso, con dos actuaciones muy ambiciosas: la de Cabo Cope y la de Covaticas.

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La actuación de Cabo Cope-Lomo de Bas, en términos de Águilas-Lorca, implica una actuación urbanística sobre casi 15 km2, y casi 3 millones de m2 edificados, de los 21 km2 del total de esta área, con mas de 6 kilómetros de costa de significado valor natural y paisajístico.

La de Covaticas, en término de Mazarrón, y que en un área de casi 10 km2, implica una actuación urbanística de unos 7 km2 con 1,3 millones de m2 de suelo edificado. De las dimensiones de ambas da una idea que el casco urbano de Águilas es actualmente de 1,5 km2., o sea, 1,5 millones de m2. La famosa city de Londres, conocida como la milla cuadrada, tiene eso, menos de 4 millones de m2. Y todo esto lo hace el Plan sin renunciar a que continúe la expansión urbanística de todos los municipios, siempre que reserven una parte al turismo, con equipamientos turísticos incluso en las islas Perdiguera y del Barón del Mar Menor, y aceptando el desarrollo hotelero en Veneziola, cerca de las Encañizadas, y el nuevo puerto deportivo, en La Manga, ya congestionada.

Está claro que esto no es sostenible, porque renuncia a un desarrollo diversificado en el que sigue cabiendo una agricultura distinta (de calidad, con apoyo a unidades menores de producción y con productos diferenciados y de gran valor añadido e imbricada en una industria alimentaria moderna) y una industria innovadora (con pequeñas y medianas empresas muy tecnificadas). Y no es sostenible por abordar el turismo en base a grandes nuevos proyectos en lugar de potenciar, mejorar y renovar lo que ya existe y mantener las zonas no invadidas como infraestructuras naturales de gran valor añadido.

No es sostenible un desarrollo no diversificado, el monocultivo turístico, ni son sostenibles las actuaciones urbanísticas y turísticas que no se basan en construir sin destruir, que es la lógica de la sostenibilidad, y que implican pérdidas de activos naturales y paisajísticos, aunque se vuelva a recurrir al viejo argumento de que “los efectos negativos (ambientales) quedan compensados por los positivos (socioeconómicos)”, según se lee en las conclusiones de las Evaluaciones de Impacto Territorial (y ambiental) de Cabo Cope y de Covaticas.

Ambas evaluaciones de impacto, que son los elementos determinantes de la viabilidad ambiental (y sostenible) de estas dos ambiciosas actuaciones que pretenden ser sostenibles, me atrevo a decir que son una farsa y un desprecio al buen hacer de excelentes profesionales y consultoras que los hay; basta decir que ambas tiene 42 paginas, que ambas (son copias) ocupan la mayor parte del texto en una disquisición metodológica que luego no respetan y que luego presentan unas matrices de impacto que se suponen rellenadas con el dado de las quinielas ya que no se ve por ningún lado ningún análisis en términos reales y cuantitativos de las actuaciones y de sus alternativas (que tampoco aparecen) que no sea ese insano trapicheo de las cifras de valoración y ponderación para concluir en ambos casos, qué casualidad, “que las actuaciones tiene su razón de ser, los efectos negativos se ven compensados por los positivos, por lo que el resultado global es un efecto neto positivo”. Espero con interés una opinión de la Consejería de Medio Ambiente sobre estas clónicas evaluaciones.

Mi posición la resumo en:

 Sí a un plan para la ordenación territorial.

 Sí a un plan al servicio de un desarrollo más sostenible.

 No a este plan, que no define el desarrollo sostenible al que se aspira para la Región y su litoral.

 No a este plan, que incluso para responder a un restringido aspecto del desarrollo, como es el turístico, no sigue la mínima racionalidad o la lógica de la sostenibilidad. Un plan sostenible es resultado de un proceso que se inicia con la definición de los objetivos perseguidos y que pasa por el análisis de las alternativas existentes y termina con la selección de la mejor y de su optimización para definir finalmente su impacto y si es aceptable o no. El plan parece más bien montado al revés, como justificación de un resultado predeterminado e incluso la evaluación de impacto es una simple justificación de algo predefinido carente de definición y evaluación de alternativas.

 Y sí a una propuesta alternativa que espero emerja de la reconducción del plan en sintonía con las buenas intenciones y ambiciones del Gobierno y con las alegaciones al Plan que a buen seguro se habrán presentado.

Esta alternativa debe contemplar:

1. Definición del escenario o escenarios alternativos a los que en función de las capacidades y potencial de la Región, de las políticas regionales, nacionales y comunitarias y de las propias evoluciones tecnológicas, sociales, económicas… puede y debe aspirar la Región de Murcia. Evaluación (sostenibilidad y viabilidad) y selección de escenarios con identificación de las políticas y estrategias a desarrollar y de las condiciones a las que debe responder un plan territorial.

2. Análisis de las alternativas o fases, desde el punto de vista territorial, para acercarse al escenario buscado y no lo contrario. Hay que considerar en cualquier caso las siguientes alternativas, que pueden también plantearse como fases en un proceso de optimización progresiva:

a) Renovar sin construir. Plan territorial de mejora con bajas inversiones y alto valor añadido para remozar y utilizar mucho mejor las infraestructuras, núcleos, urbanizaciones, puertos, servicios… y en general todo lo ya construido recurriendo a la innovación, la especialización y empleo en general para mejorar la calidad de vida de quienes viven en la Región y las perspectivas socioeconómicas sin nuevas construcciones.

b) Construir sin destruir. Plan territorial en que se priorizan los nuevos desarrollos aunque no se abandone la renovación. Estaría próximo a lo enunciado por el Gobierno regional pero alejado de lo contenido en el Plan actual. La lógica de la sostenibilidad obliga a construir sobre o alrededor de lo ya construido (ladrillo donde hay ladrillo) y valorizar como infraestructuras irrepetibles los activos naturales y en particular las zonas poco afectadas o en estado seminatural, conservándolas (naturaleza donde hay ya naturaleza) sin renunciar a su disfrute, que se realiza como activo económico.

c) Renovar y construir sin destruir. Sería un híbrido de las dos anteriores. Un simple análisis, incluyendo el del impacto ambiental, de las tres alternativas, considerando también el potencial inversor existente, que debía ser regional en lo posible, y las demandas potenciales, permitiría ver por dónde hay que empezar y cuál es la alternativa deseable.

Un elemento clave en este desarrollo metodológico son las capacidades científicas y técnicas a incorporar al proceso. Deben aprovecharse las mejores experiencias y expertos disponibles, sobre todo, aunque no solo, en la propia Región, para hacerse en base al conocimiento y no de espaldas al mismo. Esto implica emplear en el desarrollo del Plan capacidades técnicas muy superiores a las utilizadas en el Plan actual.

Una vez incorporados todos los procesos de consultas públicas e institucionales, como sistema de optimización y no de trámite (aspecto básico para conseguir el máximo consenso social y político), podríamos decir que tenemos un plan sostenible de ordenación territorial que se acerca en lo posible a la lógica de la sostenibilidad, y no un simulacro como el plan actual, que con sus planteamientos actuales difícilmente puede aspirar a financiaciones significativas, excepto las especuladoras, al servicio de un desarrollo especulador y según un modelo ya agotado del que se dice que se quiere huir.

Si alguien me preguntase por actuaciones o proyectos específicos de desarrollo turístico y urbanístico como los incluidos en el Plan u otros que aparecen por doquier, mi contestación es que se debería enmarcar en un plan de desarrollo integral e integrador y que debería atender a lo que pide el territorio para darnos lo mejor en el futuro y que significa poner “ladrillo donde hay ladrillo”, mejor puestos y con más rentas. Mi respuesta sería por tanto no aceptar nuevas urbanizaciones, o casi guetos desvinculados de las tramas actuales, y por otro lado “naturaleza o infraestructuras naturales donde ya está la naturaleza” solo que ahora poniéndolas en uso y valor como asociadas al patrimonio construido, no aceptando que se desmonten o afecten o se truequen verdaderas infraestructuras naturales de gran valor, como la costa y el ‘ecotono’ costero, por activos construidos.

La oportunidad es única, pero hay que estar a la altura del prometedor futuro de la Región. Lo que se necesita es un buen plan, a medida de las ambiciones enunciadas por el Gobierno regional y su presidente, un plan que mejore sustancialmente el actual, creo yo…. Fuente: Los pies en la tierra/Blog

“Salvar Marina-Cope”

-MARINA DE COPE EN “LA VOZ DE GALICIA” Y EN LA TELEVISIÓN SUECA-

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http://salvarmarinadecope.blogspot.com.es/

¿Cómo lo veis? Opiniones, por favor…

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