“Samba por ella”

JJuan Sánchez/Relato/VMPress.

Verano del 75, fiesta en el barrio, una orquesta ‘popular’ con tocata amplificado, los colegas y las chicas. Los colegas, cabrones como ellos solos, te pican para sacar a bailar a la muchacha de tus sueños, la más bonita. Y tú, con más granos en la cara que un arroz y conejo murciano, te derrites y tiemblas como un flan a cada paso que te aproxima a ella. El ‘no’ ya lo llevas desde la cizaña de los ‘amigos’, ¡cabrones!, que se descojonan de ti desde la retaguardia. Pero, maravilla de adolescencia, ella dijo: ¡sí! ¡Joderos, pibitos!… Preciosa, frágil, suave, dulce niña canaria de ojos azul de ultramar. Sonaban los primeros acordes de ‘Samba Pa Ti’. Allí descubrí a Santana. Allí la conocí a ella. Torpes pasos sincopados. Más patizambo que un elefante en una fábrica de porcelanas. Más colorao que la revolución rusa. Mi primer baile ‘agarrado’. Me iniciaron sus caderas, su mirada simuladamente esquiva a la mía. Aquellos labios apetecían como tarta acaramelada de la abuela. Sus manos pesaban en mis hombros sin apenas fuerzas para sostenerla. Temblaba abrazado a ella, y explotaba de felicidad por dentro. Sonaban los rápidos acordes finales. Ni una palabra entre nosotros. Solo un fugaz encuentro, un tímido roce de corazones adolescentes. Un beso casi fraternal al final del baile. Ella partió al encuentro de las risitas amigas. Caminaba orgulloso al encuentro de mis colegas, y me volví por un instante hacia su cabello de terciopelo y fuego. Me miró desde una sonrisa y supe que aquella noche comenzaba mi nueva vida. Me pregunto que habrá sido de ella. Jamás volvimos a trenzar nuestro sendero. Jamás coincidimos. He olvidado su nombre, pero jamás olvidaré aquellos ojos infinitos, y en mi memoria seguirá sonando por siempre su Samba, eternamente para ella. ¡Joderos cabrones!, ella dijo: ¡Sí!

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“Poesía vertical 7”

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.

Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.

El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.

– Roberto Juarroz –


En otro tiempo, en otro lugar: “Europa”

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