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Nacional/Cristina G. Bolinches 

A la industria alimentaria en España le ha tocado lidiar con varias crisis a la vez. No sólo con la omnipresente recesión. También con el cambio en el modelo de consumo de la sociedad, con una gestión empresarial en ocasiones más que dudosa, con el apetito voraz de algunos accionistas (en muchas ocasiones, firmas de capital riesgo con intención de hacer negocio en el menor tiempo posible) o con conflictos en los consejos de administración, casi siempre entre familiares, más propios de culebrones a lo Falcon Crest

eldiario.es inicia una serie de reportajes en los que analiza caso por caso la situación de esas empresas con marcas ancladas firmemente a la cesta de la compra, pero que capean el temporal con mejor o peor acierto.

En los próximos reportajes se analizará la crisis de Pescanova, Panrico, Nueva Rumasa, el grupo Ruiz-Mateos, Sos Cuétara, Vega Sicilia o Gullón, que han protagonizado grandes titulares a lo largo de los últimos meses. Pero en este primer capítulo arrancamos con el paso de algunas compañías que muchas veces venden españolidad por los cuatro costados al capital extranjero. Una oleada de compras propiciada por la bajada de precios empresariales fruto de la crisis. El reclamo comercial que hacen estas firmas utilizando la marca España tiene, por tanto, un poco de truco. El empleo está aquí pero los beneficios, si los hay, se van… fuera.

Campofrío: una manera de disfrutar de la vida no tan española

Hace casi un año, el grupo cárnico tiraba de orgullo patrio en un anuncio publicitario en el que recordaba que España cuenta en su haber con siete premios Nobel, otros siete Oscar; que lidera la donación de órganos o ha sido capaz de exportar “a los chinos” el tren de alta velocidad. “Que nada ni nadie nos quite nuestra manera de disfrutar de la vida”, aseguraba Campofrío al final de suspot.

Sin embargo, un repaso por su accionariado pone de relieve que la firma cárnica está desde hace años en manos de un grupo estadounidense: Smithfield Foods, el mayor productor de carne de cerdo del mundo. Multinacional que, para rizar el rizo, acaba de pasar a manos de ‘los chinos’, en concreto, a uno de los principales gigantes de la industria cárnica de Asia: Shuanghui. Una operación que además ha conllevado bastantes reticencias por parte de la clase política estadounidense.

Actualmente, Smithfield posee casi el 37% del accionariado de Campofrío, pero Shuanghui ha anunciado que en los próximos meses se desprenderá de un 7% de sus títulos con el objetivo de evitar lanzar una oferta de compra por el 100% de los títulos (es uno de los requisitos que marca la Ley de Opas para todos aquellos que se hagan con más del 30% del accionariado de una compañía y quieran participar activamente en su gestión). Aún está por saber en qué manera influirá Shuanghui en la gestión del grupo cárnico de origen español.

Bimbo: desayunos llegados de México

Hasta 2011, la multinacional estadounidense Sara Lee era dueña de Bimbo España y llenaba los desayunos españoles con marcas como Martínez, Semilla de Oro, Ortiz o Silueta. Ahora esas marcas forman parte de la multinacional mexicana, que además también se denomina Bimbo.

El origen de la Bimbo mexicana hay que buscarlo en unos empresarios catalanes que vieron su oportunidad al otro lado del Atlántico en la época de la posguerra y que, años después, regresaron a España para crear una filial independiente. Hasta que esta última pasó a manos de una de las principales multinacionales estadounidenses de la alimentación y el gran consumo.

Pero hace dos años, la presión de la crisis y la necesidad de hacer caja llevó a Sara Lee a vender Bimbo a su ‘pariente’ mexicano con la promesa de mantener el empleo y a cambio de unos 115 millones de euros.

Hoy Bimbo parece estar viendo desde la barrera la crisis que atraviesa su principal competidor en España, Panrico, cuya gestión ha puesto en peligro marcas como Donuts o Bollycao y, de paso, ha afectado también a sus competidores. Bimbo asegura a este medio que, “por el momento, no tiene previsto” realizar una reordenación de su negocio o un ajuste de gastos que conlleve una reducción de puestos de trabajo. Su director general en Iberia, José Manuel González Guzmán, matiza, sin embargo, que en Bimbo, “como todas las compañías, estamos en permanente revisión de nuestros procesos y vigilamos la eficiencia de nuestras áreas. Continuamente realizamos ajustes en función de las necesidades del mercado”.

En cuanto a la rentabilidad de la inversión en una industria que además se enfrenta al impacto del auge de la marca blanca, el director general de Bimbo España afirma que el grupo mexicano hace “una valoración positiva” de la adquisición. “Hemos integrado la compañía y apostamos por la inversión y la marca”. No detalla, no obstante, cómo se llevará a cabo esta apuesta.

Azucarera: En manos del dueño de Primark

¿Qué tiene que ver la producción de azúcar de mesa con la ropa de bajo coste? Aparentemente, nada si no fuera porque Azucarera y la distribuidora de textil Primark tienen el mismo dueño: Associated British Foods (ABF). En 2008, la entonces denominada Ebro Puleva vendía su división azucarera a la compañía británica en una operación valorada en cerca de 530 millones de euros. Esta última ya conocía de sobra el negocio porque también es propietaria de British Sugar, uno de los principales productores mundiales.

La actividad azucarera en España no ha estado exenta de polémica durante los últimos años a causa, por ejemplo, de la venta de excedentes en el mercado negro. Y sin olvidar la reconversión que ha tenido que superar y que ha venido dictada por el Mercado Común Europeo.

Puleva: una láctea tan francesa como la horchata Chufi

Desde la leche a los batidos, su publicidad y sus eslóganes también se recuerdan fácilmente. Pero tampoco es española, sino francesa. En 2010 pasó a manos de uno de los principales grupos lácteos del país galo y del conjunto del continente europeo: Lactalis. Su anterior dueño, al igual que sucede con Azucarera, era el grupo Ebro Foods. De hecho, antes de vender su división láctea, esta compañía se denominaba Ebro Puleva. La transacción de la enseña se cerró por más de 600 millones de euros.

El negocio lácteo tiene fama de ser poco agradecido dentro del sector de la alimentación. A las cuotas de producción marcadas desde Bruselas se suma la presión de los precios y la competencia de las marcas blancas, que es más alta que en otros productos considerados básicos en la cesta de la compra. Así, el sector está cada vez en otras manos.

Uno de los vencedores de esta transformación es Lactalis, que además de ser dueño de Puleva es propietario de otras enseñas de ‘carácter español’, como la horchata Chufi, la láctea Lauki o las marcas de queso El Ventero, El Cigarral o Gran Capitán.

Lactalis no sólo se ha hecho fuerte en España, también lo es en Italia, donde posee Parmalat. Una enseña de ‘reconocido prestigio’, pero cuyos antiguos gestores protagonizaron una de las quiebras más sonadas que hasta el momento ha vivido el sector alimentario del viejo continente.

La Casera: el tinto de verano con acento japonés

Es una de las marcas de gaseosa más populares y, sin duda, con más tradición. En sus 60 años de vida ha pasado por varias manos, sin embargo, hace tiempo que el futuro de La Casera se decide más allá de nuestras fronteras.

Hasta hace cuatro años formaba parte de la multinacional Cadbury-Schweppes. Un gigante que lo mismo fabricaba chicles y chocolatinas que tónicas y refrescos. Precisamente esta última división, la de bebidas, pasó en 2009 a manos de otro gigante aunque mucho más lejano: el grupo japonés Suntory. Uno de los principales fabricantes de bebidas del país nipón cuyo portafolio de productos abarca desde whisky o el vino a los restaurantes, los vegetales o incluso atípicas rosas azules.

El grupo Suntory vio en Schweppes y, por ende, en La Casera la posibilidad de entrar en Europa sin hacer excesivo ruido, conocer así el mercado y poder lanzar en el futuro nuevas gamas de productos adaptados a los gustos de los europeos. En Francia, por ejemplo, controla otra marca con tradición a sus espaldas como son los refrescos Orangina.

http://www.eldiario.es/economia/Jamon-horchata-mediterranea-capital-extranjero_0_187231605.html

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