Miembros de los sindicatos con representación en la Administración judicial, ayer, durante la protesta que realizaron ante la sede del Supremo coincidiendo con la apertura del Año Judicial. / Sergio Barrenechea (Efe)
Miembros de los sindicatos con representación en la Administración judicial, ayer, durante la protesta que realizaron ante la sede del Supremo coincidiendo con la apertura del Año Judicial. / Sergio Barrenechea (Efe)

Nacional/Opinión/Corrupción/Javier Pérez de Albéniz.

En la séptima planta del cuartel general de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), situado en la Ciudad de México, se encuentra el Museo de Enervantes. Como por enervantes los mejicanos entienden aquellas sustancias estimulantes ilegales, se trata de un museo dedicado al narcotráfico y a sus personajes: fotos de los jefes de la droga, métodos para transportar las sustancias, pistolas customizadas y móviles de oro que pertenecieron a héroes como El Chapo Guzmán o Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los Cielos de Juárez.Piezas que forman un museo único, que tienen como objeto que los estudiantes de Derecho y Criminología y los militares en periodo de adiestramiento en la lucha contra el Narco conozcan detalles íntimos del mismo y de su funcionamiento…

España necesita algo parecido, algo excitante, algo novedoso. Un Museo de la Corrupción. Y lo necesita ya: es una demanda de nuestra sociedad. Y no se me ocurre un mejor momento que este para satisfacerla, justo cuando el Rey Juan Carlos acaba de presidir el solemne acto de apertura del año judicial. Sí, en el mismo instante en que los sindicatos advierten de las reformas del ministro Gallardón, que pretende recortar a los funcionarios y poner en marcha un proceso de privatización, creando tasas que encarecerán los procesos y dificultarán el acceso a la justicia a los más necesitados. ¿Ve usted como no puede haber mejores circunstancias?

El Museo de la Corrupción será un centro vivo (según la Memoria Anual de la Fiscalía las sentencias por este motivo han aumentado en  nuestro país un 151% en los últimos tres años),que tendrá como perfecta sede la terminal del aeropuerto de Castellón. O bien cualquiera de los edificios de las sedes deportivas en las que el Ayuntamiento de Madrid invirtió 500 millones de euros y ahora no tienen uso. El interior del Museo de la Corrupción estará fuertemente vigilado: recuerde que las piezas que lo forman son muy golosas, sobre todo para aquellos que necesitan destruir pruebas.

El carácter del museo será evidentemente pedagógico: los ciudadanos en paro tendrán que abonar un sobreprecio, mientras que alumnos de colegios privados y políticos en activo gozarán de entrada gratuita. El resto de visitantes tendrá que pagar una cifra desmesurada por las entradas, o bien corromper a los porteros utilizando las más viles artimañas.

Nada más acceder al museo nos encontraremos con los espejos del Parque de Atracciones, esos que deforman al visitante haciéndole espantosamente gordo o asquerosamente flaco. Colgarán de la pared, uno a cada lado de una flamante estatua de la Dama de la Justicia, con su correspondiente báscula en mano. Encima del primer espejo, el que engorda, pondrá “justicia para ricos”. Encima del segundo, el de los escuchimizados, “justicia para pobres”. La estatua mirará de reojo, con sonrisa cínica, al espejo de los ricos…

A pocos metros de la Justicia, una figura a tamaño natural de don Jesús Gil sumergida en unjacuzzi, cedida por el Museo de Cera, recibirá al turista con los brazos abiertos. Como en el zoo, un fotógrafo se encargará de retratar a los visitantes junto al que fuera capo de Marbella. Simpáticas imágenes de recuerdo que se podrán recoger a la salida, tras pagar una suma desorbitada y por la que no se recibirá ni ticket ni factura alguna.

En las salas, nobles vitrinas antibalas acogerán facsímiles de los papeles de Bárcenas, los expedientes de regulación de empleo andaluces y los correos de Urdangarín. Y en grandes cristaleras, copiadas del Rock and Roll Hall of Fame (donde exhiben la capa de Rick Wakeman, el guante metálico de Michael Jackson y puede que hasta los botines de El Fary), se mostrarán, con una tenue iluminación carcelaria, las joyas de la colección: los pantalones anchos de Cachuli, los bolsos de Rita Barberá, algún traje de Camps, pelos del mostacho de laPantoja, las latas de caviar que Ricardo Costa pedía para sus padres en Navidad, el Miró del baño de Roca, los billetes de lotería y las gafas de Blue Brother de Carlos Fabra, la malla y la capa de Superman de Ruiz Mateos, el álbum de fotos de los 30 viajes que se costeó a la Costa del Sol, con dinero público, el presidente del Poder JudicialCarlos Divar… Y una copia a tamaño natural, una reproducción perfecta, del despacho de Bárcenas en la sede del PP. Sería el equivalente al gabinete de Darwin que se puede ver en el Museo de Ciencias Naturales de Londres.

Y como regalo final, como guinda a este pastel, este magnífico Museo de la Corrupción podría contar con su propio canal de televisión. Como se lo cuento. Al parecer Luis Sans, responsable del Grupo Intereconomía, y Álvaro Pérez, más conocido como El Bigotes, están cerrando la compra de Intereconomía Televisión a Julio Ariza. ¡La tele de la Gürtel!

Enervante museo. Fuente: cuartopoder.es

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