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Hace algún tiempo en ese lugar, donde hoy los bosques se visten de espinos, se oyó la voz de un poeta gritar: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

J Perfil 13

Juan Sánchez/Cuarta Columna/VMPress.

“Por el boulevar de los sueños rotos, desconsolados van los devotos…” reza la canción de Sabina. Se ha colado en mi mente esa tonada y no hay duda del porqué. La comparación con esta nación de ilusiones y proyectos malogrados por falta de sentido común y realidad, o por exceso de fantoches y fantasmas en el círculo de la economía, econo-suya, como siempre, se hace justa y necesaria para ubicar nuestro pateado trasero en algún punto de la historia reciente. No solo es un símil clavadito cual una gota a otra gota de cianuro en el café viudo de circunstancia, sino que dice todo del comportamiento en los últimos años de este país de ‘tontos entusiasmados’ por una euforia ladrillera, demente y fatal, que solo ha favorecido a los que siempre favorece en el casino la codicia. Nos dejamos llevar por el cuento de la lechera, y al remate se nos agrió ‘la leche’ en la cántara… Muchos se abismaron, otros muchos resisten trocando jirones de vida en el mercadillo de la supervivencia, con trabajos bajo mínimos, de precariedad ‘consolidada’ por leyes que siguen amparando a los dueños del ‘casino’. Y una buena porción de soñadores con sueños hechos añicos, se duelen mirando a las estrellas como exigiendo una explicación del abandono y su pérfida dicción. Somos nación de desvalidos, lisiados en un mal sueño y triunfadores pero mucho menos.

Una buena amiga, Luba, recién llegada de unas mini vacaciones en su Georgia natal, me hace custodio de una imagen vívida en las calles de Tbilisi, capital de esta república del Caúcaso. Esta es su ‘foto-impresión’ para el recuerdo: “Sobre un montón de ladrillos blancos apilados sin orden aparente, una anciana cubierta de pies a cabeza por enlutados andrajos mordisquea con más hambre que apetencia un chusco de pan de negro centeno. Sus manos curtidas por la miseria extrema aproximan a duras penas el ‘manjar’ al hueco bajo el velo oscuro que cubre su rostro. Insiste en dar mordisquitos al mendrugo, con la mirada extraviada en la gigantesca construcción que se desmorona sin haber sido consumada”. Espero haber sido fiel a tu fotografía, ‘Amor’. En todo caso, ¿no os suena demasiado esa imagen? Parece estar pensada para nuestro país, y más concretamente para nuestra comunidad murciana. Dice tanto en tan pocas ‘pixeladas’. Nos retrata con tanta fidelidad, que servidor se quedó de piedra al oír el relato de Luba. Ella, como tantos miles de inmigrantes, llegó a nuestro país en busca de un mañana. A día de hoy sigue creyendo en aquel sueño aletargado. Es su trabajo, su tesón, su empeño por realizarlo, lo que mantiene en marcha su vida. Son tiempos difíciles para todos; quizá en esa sublevación frente al dolor conocido esté la salida a nuestra actual pesadilla.

Nos vamos unos días de vacaciones. No sé si merecidas o todo lo contrario, pero sí necesitadas. Esperamos encontrar bajo la sombrilla de la playa, o en el praderío de alguna montaña helada, o en la rivera donde abreva la jaca del bandolero, o en la rada donde duerme un velero sin ‘racha’, o en la boca de una caverna por mil siglos afónica, o en el primer rayo de sol de la mañana, o en la barra de un chiringuito de playa, o en los ojos diminutos mecidos por una nana, esperamos reencontrar la sonrisa perdida de esta Murcia desmoronada. Aquella huerta de Europa que sembró ladrillos y le salieron ranas. Y ¡qué calor!, cantan las chicharras (Cigarras murcianas de toda la vida), y los melocotones de Ceutí o de Cieza en vino ‘gordo’ jumillano, con azúcar y canela y a la fresquera: Caprice des Dieux. Y los melones (Arrope) del campo de Cartagena, y las sardinicas de Mazarrón, y el caldero del mar menor, y el arroz de Calasparra, y los pasteles de carne, y los de ‘cierva’, y el arroz y conejo con ‘perdices’ huertanas, y, y, y… En verdad tenemos tantas personas y tantas cosas buenas por las que luchar, tanta victoria al dolor que celebrar… “Es la actitud lo que marca la diferencia”... Feliz verano a todos. Y que les vayan dando mucho por el saco a los del juego de truenos. (Lo siento, soy así de directo a cielo del paladar). Lo dicho, feliz verano. 28/7/2013

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 “Cantares” Joan Manuel Serrat – Homenaje a Antonio Machado

“Cantares”

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.

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