img_5437Región/Opinión/CanoVera.

Los españoles, incluyendo a los murcianos, venimos contemplando en estos años de democracia en ruina, una violenta película que probablemente no tenga un happy end si no hay remedio de limpieza generacional, verdaderamente democrática y encontramos unas fórmulas en que la credibilidad de los políticos y en general de nuestros dirigentes, incluyo los religiosos, nos reconduzca por el camino de la esperanza, la justicia y la igualdad entre los hombres.

El espectáculo que ofrece este thriller es hoy por hoy deprimente, zafio y hasta en miles de casos delictivos, que recogen diariamente los medios de comunicación social, en sus famosas tertulias que han logrado crispar a gran parte de la opinión pública y publicada… Desde hace años. Ahora hemos alcanzado la apoteosis, en la que las contertulianas destacan por su violencia verbal, lo que demuestra que este es un país inmaduro con abundancia de odios ancestrales, y con un periodismo que va a la zaga de la justicia, ahogados en una crisis de profesionalidad que nos recuerda en cierta manera las disparatadas disputas políticas ocurridas durante la SEGUNDA REPUBLICA.

Es bochornoso. La MARCA ESPAÑA ha caído en vertical y produce hastío el debate bronco y barriobajero de unos partidos en los que ni siquiera funciona la democracia interna. Simplemente están tratando de dilucidar quiénes son los malos y quiénes son los buenos con el objetivo de convencer a un electorado catatónico y ocupar el poder de una nación que se va apagando entre sus miserias, convertida en una ardiente pavesa social.

Me entra la risa floja, a pesar del dramón viendo como intoxican y desinforman los viriatos y los don pelayos, buscando culpables y pecadores, cuando el pueblo español tiene conciencia exacta que son casi todos ellos, no obstante de no recibir pedagogía política y cultural que es una película de ciencia ficción. La del Capitán Trueno se pasará cuando el ya legendario fiscal murciano Lozano, y el juez, expliquen a los ciudadanos de que van los 18 folios de la OPERACIÓN UMBRA y deje de ser secreto de sumario. Será la hora de observar las vísceras de la corrupción pero un servidor también espera, ligueramente impaciente,  cómo  y cuándo nos darán noticias del aeropuerto de Corvera, de la Balsa Yenni, la Zerrichera y el estallido de la traca jurídica e informativa final que demostrará que algunos ni predicábamos en el desierto ni somos unos locos. Es que para mí, Murcia está por encima de la delincuencia política y de cuello blanco que ha situado a España en la quiebra financiera, moral e ideológica. Aquí y en Marbella se comenzó a tirar del hilo. Son demasiados años señores Poder Judicial, en esta España acomplejada y atenazada por el miedo. Pero yo, no. Ni hablar. Es cuestión de pudor. Es como un sueño inalcanzable.

Anuncios