img_5545Nacional/Opinión/Montse Neira.

La semana pasada se celebraron las Fiestas de San Fermín en Pamplona. Una más de esas fiestas que se celebran en el territorio nacional que aunan, religión (santos y santas) y paganismo. Se pueden resumir en que la jauría humana se desboca, hay sexo, drogas y rock and roll. Afirmaría sin temor a equivocarme, que todo el año la gente, así en general, se reprime en muchos aspectos de su vida,  y son en estos espacios donde se expresa y se canaliza toda la represión acumulada…

La publicación de varias  fotos de los sanfermines,  donde varias mujeres aparecen semidesnudas, enseñando las tetas, en medio de un montón de varones, que solo aspiran a manosearla, ha suscitado la indignación entre algunas corrientes feministas: una vez más, el hombre, así en genérico, aparece como el maltratador, el malo, malísimo y la mujer, mejor dicho, el cuerpo de la mujer, aparece cosificado. Yo ya no sé si es que soy vieja o es que vivo en otro mundo…pero ya estoy más que cansada de este discurso. Como persona no quiero violencia en el mundo, ni contra las mujeres, ni contra los hombres, como persona, quiero y exijo unos derechos fundamentales para todos los seres humanos que nos permitan vivir con holgura, que permitan que tengamos las necesidades vitales cubiertas y que podamos gozar de la vida y que nos permita crecer y desarrollar todo nuestro potencial, este es el modelo de sociedad que me gustaría; y lo que estoy viendo es que estos debates, no dejan de ser una guerra contra los varones en general, y no contra unos individuos concretos que se comportan sin mostrar respeto ni empatía hacía otras personas, amén de querer imponer un modelo de mujer que no todas las mujeres queremos; porque a ver, ¿quién soy yo, para cuestionar y juzgar que una mujer se emborrache y se despelote en medio de la jauría humana que son estas fiestas? pues que haga lo que considere oportuno en ese momento bajo su absoluta responsabilidad. Cada una de estas mujeres, en su contexto, en su circunstancia, que no es la mía,  es muy libre de decidir, si quiere emborracharse, si quiere despelotarse, y la manera en que quiere divertirse. De manera individual, ya conocemos cómo son estas fiestas, y se pueden etiquetar de machistas, pero, podemos decidir libremente si ir o no ir. A mi no me gustan y no voy, afortunadamente es un espacio al que no tengo ninguna obligación de acudir,  tampoco me gusta, ni necesito emborracharme, para divertirme. Si desde la infancia  no educamos dando una serie de herramientas (valores, gestión de las  emociones) para que de adultos nos podamos relacionar todas las personas desde el respeto y procurando que nuestros actos no tengan consecuencias perjudiciales y dañinas para los demás, luego no culpabilicemos, ni al patriarcado ni a los “machirulos”.

Lo que si que critico y denuncio es el amarillismo de los medios de comunicación social, a la hora de (des-informar) y mostrar las imágenes más “morbosas” y con sesgo “sexista” ya que  he visto muchas tetas de mujeres, pero, no he visto ningún culo de varón, que dicho sea de paso, me encanta verlo y tocarlo.

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